A. León
Blog · Educación

¿Por qué los alumnos ya no aprenden?

Aunque parece un fenómeno reciente, no deberíamos asumir que se causó de forma reciente. Algunos síntomas sociales que podemos notar hoy requirieron años en cultivo.

La educación es una institución rígida, regulada por los estados del mundo, de naturaleza burocrática. Nació hace siglos para cumplir una función y esa forma se quedó. Los alumnos, mientras tanto, cambiaron.

Las personas hoy absorben información muy rápido. También pierden la atención fácil. Prefieren ver TikTok que ver una película de dos horas; no porque sean incapaces de concentrarse, sino porque viven en un entorno donde hay demasiada información. Las sociedades actuales tienen mecanismos para comunicar de forma eficiente y a largas distancias, para procesar cantidades gigantes de información. Pero eso tiene un costo: perdemos capacidad de atención de forma gradual, no de la noche a la mañana.

El desfase es simple: educación rígida, alumnos fluidos. Los rasgos psicológicos modernos no son los de hace cincuenta años. Las creencias y valores de la niñez cambian constantemente. Las identidades son flexibles. Los gustos y comportamientos también. Eso que antes era una trayectoria predecible hoy es un menú que se arma cada día.

Pero las aulas siguen esperando que alguien se siente cuatro horas seguidas a escuchar a alguien disparar contenido, con la esperanza de que algo pegue. Eso funcionaba cuando la única fuente de información era el que hablaba. Ahora es ridículo.

La didáctica es la herramienta que le queda al docente. No es una herramienta menor: es la oportunidad de alcanzar las atenciones de los estudiantes, de armarse contra el desfase. Pero requiere que alguien vea el abismo y decida cruzarlo, en lugar de llamar a los alumnos perezosos y seguir hablando desde el lado de acá.

El riesgo es que esa desconexión disminuya nuestras capacidades intelectuales de forma gradual, como sociedad.

En ese sentido, la educación no es una infraestructura de transmisión. Es un espacio de resistencia.

Lo que debería cambiar no es el estudiante. Es la relación entre educación y cultura. Dentro de las aulas se potencian los cambios sociales pequeños y grandes — eso que parece especializado es donde se forma la capacidad de la próxima década. Si la educación se rinde al desfase, la próxima década rinde también.

La pregunta que queda es si estamos listos para cruzar el abismo, o si preferimos quedarnos del lado de acá llamando perezosos a los que ya cruzaron.

Also available in English: Why students no longer learn.